«¿Qué sería de la vida si no tuviéramos el valor de intentar algo nuevo?»

Vincent van Gogh

Es frecuente que personas que tengan una cierta edad, sobre todo a partir de los 50, y que por cualquier motivo, tengan que buscar un nuevo puesto de trabajo o ingresar en el mercado laboral por necesidad, sientan que están en franca desventaja.

En realidad, es una creencia que nace de los entornos más próximos, donde la competitividad, la desconfianza y un enfoque muy sesgado de lo que busca el mercado laboral nos hace creer.

Lo cierto es que las personas de cierta edad tienen activos muy potentes: mayor sentido de la responsabilidad, mayor tiempo disponible (por no tener que criar a hijos), mayor experiencia, mayores conocimientos y muchísimas ganas de demostrar que son personas de valor. Además, hay menos absentismo laboral (por la motivación) e incluso existen deducciones fiscales para contratarlos.

Es verdad que, en algunos sectores, sobre todo en el mundo del deporte, de la belleza, de sectores industriales muy especializados, la edad bloquea si se pretende seguir realizando la misma actividad. Pero un jugador se puede convertir en entrenador, una modelo puede montar su propia agencia o escuela de modelos, un deportista puede crear su propia escuela. Y un empleado muy especializado en un sector industrial, se puede convertir en un consultor o formador muy valorado.

La capacidad del individuo para reinventarse, para ofrecer su talento y para venderlo, es lo que va a permitir que su edad sea un reclamo y que tenga un valor muy apreciado.

Las personas con la autoestima muy limitada no podrán enfrentarse a un nuevo reto laboral, y probablemente esta falta de autoestima la hayan tenido siempre sin que haya sido realmente visible.

Yoda

Si nos hemos conformado con estar «vegetando» en una empresa mientras cobrábamos un sueldo, si esta empresa cierra, es muy probable que nuestro mundo se acabe.

Y si hemos estado «vegetando» es que la percepción de nuestro valor es muy limitada, o que nos hemos conformado con el «statu quo».

A las personas a las que les gusta trabajar, siempre encuentran la manera de buscarse algo que les siga dando vidilla laboral.

Articulo pitia el becario

Hay una película maravillosa, «El becario» (2015), interpretado por Robert de Niro y Anne Hathaway, que cuenta la historia de un viudo jubilado de 70 años se incorpora en una empresa como becario y termina siendo el valor consolidado de esta empresa, por su sabiduría y su experiencia, ambos talentos invaluables en el mundo moderno.

«Ser mayor» y «sentirse mayor» pueden llevar a caminos totalmente diferentes. Podemos ser «mayores» y con ello sentirnos grandes, poderosos y seguros de nosotros mismos, sentirnos jóvenes y con fuerza y, gracias a ello, encontrar nuestro mejor lugar en el mundo laboral.

Sin embargo, si somos mayores y ya nos sentimos mayores, es que obviamente hay un bloqueo para no seguir en el mercado laboral cuya excusa es la edad.

Algunos de esos bloqueos podrían ser:

  • Tener la excusa para darse permiso para descansar. Esto le puede pasar a personas extremadamente entregadas que no se han atrevido a reclamar su espacio personal de cuidado por exceso de responsabilidad. La edad les permitiría «descansar».
  • Miedo a tener que reciclarse y no estar a la altura. A veces el manejo de nuevas tecnologías o herramientas de trabajo puede resultar complicado para ciertas personas.
  • Miedo a tener que salir de la zona de confort y encontrarse con entornos laborales desconocidos a los que hay que adaptarse, «teniendo ya una edad».
  • Miedo a no sentirse igual de valorado en una empresa nueva. Muchas personas sienten que no van a ofrecerles algo que esté en la medida de sus talentos porque no les conocen y piensan que si les conocieran, les valorarían más.
  • Ganas inconscientes de dejar de trabajar (digo bien: INCONSCIENTES).
  • Falta de motivación y falta de vocación por estar también en un momento personal muy distinto a cuando eran más jóvenes.
  • Cansancio emocional. Autopercepción muy limitante de tu valor añadido y de tus habilidades laborales.
  • Desconocimiento de las posibilidades laborales reales.
  • Percepción de que los «jóvenes» son más valorados por su juventud.
  • Miedo a lo desconocido.
  • Crisis existencial. Dificultad en encontrar un nuevo propósito de vida. Hastío.

«Elige un trabajo que te apasione y no tendrás que trabajar ni un solo día de tu vida».

Confucio

No cabe la menor duda de que la vida profesional ya no es lineal, y está íntimamente relacionada con la vida personal y emocional de las personas. Tenemos necesidades, miedos y retos diferentes, pero también talentos por descubrir.

Si te sientes identificad@ con esta situación, no dudes en ponerte en contacto conmigo. Verás lo rápido que «despejas» tus temores. ¡Te voy a volar la cabeza!

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