Logo Pitia

Constelaciones Sistémicas
Coaching en Diabetes
Reiki
Tarot







A Juan Victorio Martínez, mi PADRE.

Fecha: 17-10-2013 / 22:34

El otro día fui a visitar a mi padre, Juan Victorio Martínez. Es uno de los medievalistas mundiales más reconocidos, teniendo en su haber por ejemplo, la reconstrucción de los cinco textos medievales más prestigiosos, y también numerosos reconocimientos académicos de instituciones nacionales e internacionales. Recientemente ha sido nombrado Profesor Emérito por la UNED, la universidad con más alumnos de España.


Tener un a un padre con tales méritos académicos ha marcado mi vida, como todos los padres, para bien, y para mejor, porque lo que no me ha gustado de la relación con él, me ha servido para trabajarme interiormente y luchar por perfeccionar y fortificar mi propia esencia. Y como todos los hijos, cuando marcamos caminos diferentes al de los padres (ver artículo: “La transgresión hace el camino”), nos hemos encontrado con que ellos no nos ven como nosotros desearíamos que nos vieran, y que nos reconocieran.


Pues bien, el otro día mi padre me enseñó uno de sus libros de reflexiones (de tal palo, tal astilla: el escribe su diario en papel, yo aquí…), y con su amplia sonrisa llena de cariño y socarronería (esto también lo he heredado), me mostró un párrafo que hablaba sobre mí, párrafo que quiero compartir. Solo una reseña: mi padre desprecia todo lo que escapa a la lógica, la suya claro, y que él denomina “esotérico” (el mundo de las energías, el Reiki, las constelaciones familiares, el tarot, la física cuántica, la psicología...). Mi padre es un experto de la simbología amorosa y erótica que esconde la literatura medieval (las Cantigas de Amigo, jarchas, poesía religiosa). En la época, no se podía escribir sobre lo que no resultaba moral, y obviamente, los poetas y escritores encontraron la manera de burlar la censura por medio de toda una simbología que ha descifrado mi padre. De hecho, además, desvela la burla que encierran los textos que narran los supuestos milagros que la Iglesia Católica otorga a la Virgen María (y sin embargo, mi padre no puede entender que el tarot pueda revelar dinámicas ocultas de la vida de un hombre).


Os va a divertir muchísimo. Me moría de la risa con sus reflexiones y mofas sobre mí. Esto me ha llevado muchos años de enfrentamiento en el pasado, y de sentirme incomprendida y humillada. Ahora lo disfruto intensamente, y nos burlamos el uno del otro cada vez que tenemos oportunidad… No os creáis, a veces hasta consigo sorprenderle y le dejo mudo con algún comentario jocoso…. No es fácil ser más hábil con el lenguaje que él, pero tengo un gran maestro del que aprender, y a veces, consigo sorprenderle con un dardo bien lanzado...con amor y simpatía.


Adoro su sentido del humor, adoro su forma de escribir, adoro su amor por la cultura y al conocimiento, al que ha contribuido decisivamente, adoro sus ganas de vivir y de disfrutar, y adoro todas las burlas que me hace. Adoro todo esto, corre por mis venas, y espero poder disfrutarlo muchísimos años más.


Va por ti, Papa Juan Victorio. Porque te quiero y admiro. Porque tu enseñas al mundo a  descubrir el simbolismo que oculta la poesía medieval , y esa curiosidad por lo oculto me la has transmitido. Hacemos los mismo en diferene formato.

 

El relato de mi padre

"Navidad (de no sé qué año). Época de belenes, nacimientos, mulas, bueyes y ovejas mezcladas con pastores y reyes (se me olvidaban los camellos). Época de cuentos, historias, pasado inventado.


Me gustan más los cuentos e historias que me cuentan ahora. Las que más, son las que me cuenta mi Marta, que para ella no son tales, sino realidades. Es esotérica, lo cual me gusta más que si fuera monja: es mucho más divertido y menos martirizante.


Así, me cuenta que es capaz de conocer el pasado y el futuro (piensa menos en el presente), de relacionarse con los ya desaparecidos, y esto sin necesidad de sacrificio mortificante alguno. Tiene su casa adornada con más imágenes de Buda que con fotos de familiares que no es que escaseen….


Y a mi me parece bien que crea en todas esas cosas, No creo que esté más tocada que quienes creen en la virginidad de María, en la ascensión a los cielos, y en otros milagros. Y, además, esas suyas me parecen muy divertidas, y cuando me cuenta alguna, me hace reir, y terminamos riendo los dos.


Me acuerdo de una de sus vivencias. Cuando me dijo que viajaba por el pasado, le rogué encarecidamente que intentara conocer al autor del Cantar de Mío Cid, lo que me sería muy rentable.


Y como hace tiempo que no me cuenta ninguna, y yo necesito reirme, voy a inventar lo que sigue…."