Logo Pitia

Constelaciones Sistémicas
Coaching en Diabetes
Reiki
Tarot







Lo que esconden algunas señales de la vida

Fecha: 21-11-2014 / 9:44

Todo el mundo conoce lo que es la desconfianza. Todo el mundo sabe lo que siente al no poder depositar algo valioso en otra persona, porque percibe cosas extrañas que le alertan de un peligro. La desconfianza es muy obvia cuando la recibimos a través de personas. El problema serio es cuando esa desconfianza está en nosotros, habitando en el silencio más absoluto, y pasando totalmente desapercibida en nuestra mente. La confianza es un sentimiento extraño y ambiguo, muy manipulador, que se pide a los demás a voces, y que nos puede estar pasando una gran factura personal en silencio.


Hace algunos años, exactamente siete, descubrí que era una persona bastante desconfiada. Aparentemente, soy extremadamente extrovertida y sociable, entrego con facilidad parcelas de mi vida que muy pocos hacen y eso dificulta enormemente descubrir esa tendencia en mí. Durante un proceso chamánico de crecimiet, embarazada de mi pequeña Ginebra, tomé por primera vez contacto con mi desconfianza sideral. Vi claramente que lo que mi marido me reprochaba en algunas ocasiones con desesperación, era cierto: no confiaba en algunas cosas que él me decía o proponía. Y vi como su impotencia por hacérmelo entender, y mi imposibilidad de poder comprender lo que él me comunicaba, nos estaba distanciando. Realmente no es que no le escuchara, es que no podía comprender donde veía él mi desconfianza. Gracias a esa experiencia, empecé a verme de otra manera y entender muchos más procesos emocionales que me han permitido hasta ahora poder encauzar mi vida con más realismo, ya que hasta ese momento me había vivido como todo lo contrario a lo que era en realidad. Y de trabajarme esa desconfianza, que afectaba directamente, no solo a mi relación conmigo misma, y a mi relación con el entorno, sino también a mi relación emocional con mi diabetes. Es decir, si yo descubro que soy desconfiada, muy desconfiada a niveles sutiles, es complicado que deje de poder necesitar mi síntoma, la diabetes, para vivir en plenitud, o sea, en confianza con la Vida. La diabetes es la incapacidad de percibir la dulzura de la vida. La diabetes es una cuestión de confianza en que la vida nos trata bien. 


Recientemente, he tenido otra gran advertencia, otra gran señal. Hace un mes que padezco una sinusitis severa que me tiene completamente inutilizada. Los procesos de sinusitis me advierten de un gran atasco emocional previo a la toma de decisiones que me producen mucho miedo a nivel inconsciente. Pues a este proceso al que yo le daba vueltas, se sumó otro bastante desconcertante y desagradable: mi hija se contagió de piojos en el colegio, y me contagió a mí también (a mi marido no, es calvo).


La putada fue monumental: a parte del engorro que es la desparasitación capilar, no cuento nada de lo que ha supuesto el zafarrancho de desinsectar colchones, ropa de cama, sillones, cojines, peines, etc…No daba crédito a lo que estaba pasándome. Jamás he cogido piojos en ningún sitio, y he estado en algunos bastante proclives. La sinusitis, los piojos…¿qué más tenía que pasar para entender estas señales de la vida?.Lo descubrí en otro proceso chamánico, Proceso de intensa conexión cuerpo-alma, donde lo invisible se hace visible.


Y allí aparecieron ellos, los piojos, correteando por mi cabeza, alimentándose de mi desconfianza a que no se abrieran las puertas de la prosperidad para mí. Paradójicamente a mis creencias más profundas, he desconfiado de manera totalmente inconsciente, de poder tener derecho a alcanzar ciertas metas en la vida. Muy, muy, muy sutilmente, veo obstáculos en todas partes para cumplir mis objetivos, y eso no me permite abrir mi corazón a la confianza, a la certeza de que puedo tener lo que quiero, impidiendo un auténtico crecimiento personal. Lo tengo cerrado al éxito. Y claro, con ese conflicto interno, tomar decisiones, da vértigo. Da una sinusitis que no me deja respirar, y que me está ahogando. Vaya traca. Mientras en el consciente, en mi vida real, vivo con la seguridad de que lo voy a conseguir, en mi inconsciente, ocurre lo contrario. En este conflicto entre mi consciente y mi inconsciente, aparecen los síntomas, para advertirme de que hay mensajes contradictorios que necesito resolver.


Mi pobre niña ha sido quien, una vez más, me ha permitido traer esta información a mi vida. Siempre digo que los hijos muestran lo que los padres no quieren ver. Me trajo los piojos para ver mi boicot, mi locura, mi desesperación (porque los picores desesperan), y poder poner orden a mis miedos. Mi marido no se ha contagiado, no solo por el hecho de que es calvo (hombre, algo de pelillo tiene en la coronilla), sino porque EL SI QUE CONFIA. De nuevo, tengo un modelo en quien fijarme. Nunca se aprende lo bastante. Ni nunca estaré lo bastante agradecida a mi familia.


Los piojos, están eliminados. Con la sinusitis todavía me estoy ahogando, tengo mucho que lidiar a nivel emocional. Pero siento un gran alivio, el de haberme dado cuenta de algo gracias a estas señales de la vida, que pueden cambiarla muy significativamente.