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La curiosidad mató a la gata.

Fecha: 29-4-2014 / 9:15

Esa gata, obviamente, soy yo….


Yo siempre digo, que quien busca, encuentra. Lo que ocurre es que hay que estar preparado para recibir las respuestas… A veces,  la sorpresa es monumental, cuando uno va investigando en busca de un dato concreto, y se encuentra con otro que nada tenía que ver con la investigación inicial.


Hace un par de días, revisando con mi queridísimo Webmaster (querido amigo y compañero de viaje en fabricar esta ventana al mundo) las estadísticas de entrada a mi página, vimos con sorpresa que alguien había accedido a ella a través de un blog. Se había quedado tan solo unos pocos segundos, pero... nuestra curiosidad y afán detectivesco nos hizo pinchar el enlace, sin adivinar la sorpresa que nos esperaba…


Era el blog de una persona llamada Marta Romo. Había publicado un artículo hablando de los impostores y gurús de la terapia, y se había abierto un debate de las personas del blog. Leyendo sus opiniones, tropecé con lo que no buscaba. Una mujer, que personalmente, no conozco de nada (de hecho, no conozco a nadie con ese nombre), me puso de ejemplo de impostora… No salía de mi asombro. Citaba textualmente, sin más comentarios: “otro ejemplo de estafa: www.pitia.es”.
La dueña del blog no le contestó a ese comentario, ni nadie.


Lo cierto es que casi se me para el corazón del impacto.

En mi página pitia.es, dejo muy claro quien soy en “SOBRE MI”. Todo lo que escribo es fruto de mi experiencia personal, y lo que explico en mis artículos con la categoría de “Constelaciones Familiares”, es teoría que cito de Bert Hellinger, que se puede contrastar. Así que el apelativo de "impostora" es lo último que me esperaba en esta vida.


He llegado a varias conclusiones: tal vez esta persona haya venido a mi consulta, (lo dudo, pero quien sabe...), y salió muy enfadada; o tal vez un familiar suyo, y al no estar de acuerdo con lo visto en la sesión, se haya enfadado conmigo porque no escuchó lo que quería oir... O simplemente cayó por causalidad en mi página, y resonó tanto con lo leído que decidió expresar su enfado en este blog. En cualquier caso, echo de menos que me lo comunicara personalmente, porque siempre se saca partido de estas situaciones. Me encanta escuchar todo tipo de opiniones, porque algo nos ayuda a aprender o comprender, y sobre todo, nunca se puede pretender que absolutamente todo el mundo tenga nuestros criterios. No aceptar implica tener que revisarse la imagen que tenemos de nosotros mismos. Yo me considero una persona abierta, y esta experiencia me ha puesto a prueba. Cuando alguien se expone públicamente, esto forma parte del juego.


Lo que me llevo personalmente, es que el enfado no apareció por ningún lado, solo la sorpresa del momento (cojonuda, no os voy a engañar...). El dicho de "la curiosidad mató al gato" (en este caso, gata), casi se hace realidad.