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Conexion de uno mismo con su alma, y con el alma de su sistema familiar. Los vinculos invisibles.




LA RABIA, II PARTE. EL NIÑO HERIDO Y LEALTADES INCONSCIENTES.

Fecha: 29-4-2013
Categoría: Constelaciones Sistémicas

La parte positiva de la rabia, la que ayuda a conseguir metas, o la que salva la vida, es algo que a menudo vemos por ejemplo en competiciones deportivas: si observáis la cara de los atletas, todos parecen estar como “enfadados”, en la llegada a la meta cuando ya casi no tienen fuerzas. Sacan su rabia interna para realizar el último esfuerzo que les lleve a su objetivo. Yo misma, cuando intentaba recuperarme de mi accidente, con mis nueve costillas rotas, y embarazada, sola, en casa, sacaba esa rabia para acercarme al cuarto de baño. Eran apenas un par de metros desde mi cama, pero mi estado era lamentable, y los dolores me mataban. Sin embargo, mi rabia interna me achuchaba para ir consiguiendo pequeñas metas. Eso me daba fuerzas para vivir y luchar por mi recuperación física, y por el bebé que llevaba dentro.


La rabia “dañina”, entre otras causas, tiene que ver con nuestro niño interior herido, o con una lealtad inconsciente. Con los sentimientos reprimidos.


La pregunta clave es: ¿en qué momento nos hemos sentido así de enfurecidos por primera vez? Es imprescindible intentar recordar, hasta donde podamos. Puede haber una parte de trauma de un hecho no resuelto en nuestra infancia. Ese hecho no tiene porqué ser muy grave, pero imagínate que de niño, una vez se burlaron de ti de una manera en la que no te pudiste defender. Tu rabia actual puede tener aquélla reminiscencia de tu impotencia, con ese niño herido.


También con la rabia, podemos estar haciendo una lealtad inconsciente a alguien de nuestro sistema familiar. Por ejemplo, mi caso personal; durante la guerra civil española, el pueblo de mi abuelo Juan quedó dividido en los dos bandos: los nacionalistas, y los republicanos. Mi abuelo era republicano, y un vecino, al que mi abuelo había ayudado anteriormente, le denunció falsamente por nacionalista. Mi abuelo fue encarcelado y condenado a muerte por el bando republicano, pero por un cambalache de la vida, consiguió huir de la cárcel, con el documento que le acusaba. Se alistó en el bando nacionalista, contra el que luchaba inicialmente, y salvó la vida. Este bando ganó la guerra. El hombre que le había acusado, fue apresado y condenado a muerte. Mi abuelo le perdonó la vida.


Mi abuelo, al realizar este acto, hubo una parte de sus emociones que mató: la de sus deseos de venganza. Yo este hecho lo conocía desde mi niñez, ya que toda la familia, el primero mi padre, hablaba con mucho orgullo de la bondad de este hombre, que fue durante toda su vida un ejemplo de humildad.


Hace un par de años, tuve la ocasión de trabajar la rabia en un taller de formación. Por una parte, yo me reconocía como una persona extremadamente dulce y generosa, pero por otra, cuando me sentía herida, conectaba con una rabia atroz. En el trabajo, la consteladora me preguntó si se había producido  algún suceso de abuso, o existían personas muertas por la guerra, o había algún suceso trágico en mi sistema familiar, y le conté esta anécdota. Cuando la terapeuta desplegó la constelación, los personajes eran: mi abuelo, su agresor, las emociones de mi abuelo, y yo. La persona que representaba las emociones reprimidas de mi abuelo cayó al suelo fulminada, lo que representaba que mi abuelo las dejó morir, no quiso conectar con sus deseos de venganza para no matar a su agresor. Y la persona que me representaba a mi empezó a enfurecerse, a rabiar, a apretar los puños, y se fue directamente al representante del agresor de mi abuelo. La rabia que yo tenía en el cuerpo es la que mi abuelo había reprimido. Yo la llevaba por él. A esto se le llama “lealtad familiar inconsciente”. Podemos llevar la rabia interior de alguien de nuestra familia, por amor incondicional. Y ésto, sin que lo sospechemos.



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