Logo Pitia

Constelaciones Sistémicas
Coaching en Diabetes
Reiki
Tarot



Manos que dan y reciben. Crecimiento personal y el miedo al cambio.




DINÁMICA DEL INTERCAMBIO.

Fecha: 15-4-2013
Categoría: Crecimiento personal

Cada vez que se realiza un intercambio, estamos dispuestos a entregar algo para recibir algo. Este intercambio es equilibrado, sino, no se realizaría: necesitamos que nos compense. Este razonamiento aparentemente sencillo, resulta muy complejo de entender, ya que en la práctica, no somos totalmente conscientes de nuestra propia dinámica sobre como realizamos elecciones.


Siempre escogemos lo que más nos conviene, según nuestro momento de vida, nuestras circunstancias personales, nuestras necesidades emocionales, físicas, y vitales. Escogemos a las personas que nos rodean, la casa que tenemos, vivir en pareja, o en soledad, los trabajos, lo que comemos, donde nos vamos de vacaciones. A lo largo del día realizamos múltiples elecciones. A cambio de pagar un dinero, a cambio de tener una determinada compañía, a cambio de obtener algo en detrimento de desechar otra opción. Sin embargo, nos lamentamos del marido, del trabajo, del dinero, de los amigos, de la vida…


Lo que se soporta, se aguanta por no soportar otra cosa
. Es más fácil evadir la propia responsabilidad, y culpabilizar a los padres, a los maridos, a los jefes, a los amigos, al mundo, de que ellos son los que nos han conducido a la situación que estamos condenados a vivir.


Siempre se esgrimen escusas, que se viven como verdades (y ahí está el problema), para justificar y potenciar la queja y el sufrimiento. La frase: “no me separo por mis hijos” se escucha infinidad de veces. No es cierto que no nos separemos para que los hijos estén mejor…de hecho ¿Cómo van a estar mejor soportando una tensión entre los padres?... eso es apoyarse en los hijos para justificar que así ellos sobrevivirán., y ponernos la excusa de cuidarlos. No nos separamos porque nos da miedo perder cosas que tenemos ahora, seguridad, estatus, y el hecho de aventurarse a no tenerlo, a cambio de separarse de una persona que se supone que nos da mala vida, no compensa lo suficiente. Compensa más verter sobre la pareja el reproche, la queja y la falta de coraje de uno mismo.


En los casos de maltrato, este intercambio es dificilísimo de entender, pero existe igualmente una dinámica. La persona que soporta o que parece ser más indefensa, está recibiendo también algo aunque a ojos del resto parezca increíble. Pero es que cada persona es un mundo, y cada persona necesita, por su propia historia familiar y de vida, cosas muy diferentes.


Otro ejemplo: un jefe que nos humilla, y no dejamos ese trabajo, o no le denunciamos, por miedo a la falta de dinero. Es más llevadero quejarnos que enfrentarnos al miedo de ponerle una demanda laboral, o a quedarnos sin trabajo. Cuando estamos ante una situación de maltrato, no dudamos en culpabilizar al supuesto agresor de nuestra desdicha, sin entender que en realidad, depende de nosotros seguir ahí.


Voy a poner el ejemplo que le pongo a todos mis clientes, bastante escatológico y exagerado, pero elocuente.


A priori, nadie en su sano juicio se comería una MIERDA (un excremento). Si yo te ofrezco, a cambio de que te comas esa mierda repugnante, una fortuna, salvarte de una enfermedad, salvar la vida de un ser querido, estabilidad económica, la felicidad, o tu deseo más preciado….¿te la comerías?.. Yo, sin dudarlo, porque obtendría a cambio, algo valioso para mí. Cada uno se traga la mierda que le compensa, esto es así de sencillo, y esa mierda cada cual que se la aplique a su propio formato. Cada vez que te quejes de alguna mierda de tu vida, mira qué no te atreves a cambiar, para seguir comiéndotela….



Enviar un comentario sobre el artículo







¡Se el primero en comentar!