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La no confrontacion con las emociones




FUGARSE DE LA RESPONSABILIDAD

Fecha: 8-4-2013
Categoría: Crecimiento personal

Una de las peores cosas que uno puede decirse a sí mismo es “no sé lo que me pasa…”, cuando se encuentra mal, deprimido, o llorando. Uno, si rasca un poco, encuentra siempre un motivo que conteste a esta pregunta. Si no hacemos el esfuerzo de encontrar una razón a las cosas, no vamos a poder tomar una decisión que le conduzca a otro sitio mejor. “No sé lo que me pasa” es una actitud infantil, que nos permite  no buscar, pidiendo la comprensión y empatía del interlocutor, huyendo de la responsabilidad de tomar una decisisón determinada. "No sé lo que me pasa" es la respuesta fácil para seguir como uno está, y justificar una especie de indolencia emocional que nos invita a seguir con el papel de víctima y no querer hacernos cargo de nuestra vida.


Siempre hay una razón para todo. Si te quedas en no saber, o no querer saber lo que te pasa, difícilmente vas a poder encontrar algún remedio a tu estado de ánimo. Tal vez lo que te pasa es que no te quieres dar cuenta de algo de lo que te tienes que hacer cargo. Yo en cualquier caso, nunca recomiendo esa actitud, porque no sólo no ayuda, sinó que invita al hábito tóxico de refugiarse en la ignorancia de la vida. Saber lo que a uno le pasa sólo es cuestión de no dejarse llevar por la pena por uno mismo, y la manera de averiguar lo que a uno le pasa no es otra que la de hacerse preguntas. ¿Con qué estoy enfadado? ¿Qué es lo que no quiero asumir? ¿Qué me han dicho, que me molesta tanto? (luego han hecho diana….) ¿Qué me da miedo ver? ¿De qué me estoy dando cuenta que me va a obligar a hacer algún tipo de movimiento, o de tomar alguna decisión que he estado tratando de evitar, o que me va a avergonzar?... Hay que hacerse preguntas siempre, porque quien busca, encuentra, tarde o temprano,  eso no falla nunca. Otra cosa es que no te apetezca, o no tengas fuerzas. Entonces la cuestión no es que no sabes lo que te pasa, sino que de momento, no tienes ganas de resolver nada. Y ahí, ya sabes lo que te pasa.


Cuando uno "no sabe lo que le pasa", de alguna manera espera a que llegue un milagro que le saque del problema, o a que alguien se haga cargo de él. Es, sin duda alguna, una fuga de responsabilidad: la de crecer, y ser adulto. La de afrontar la vida. Es, de manera más o menos inconsciente, volver a esperar que papá o mamá acudan en nuestra ayuda.


Cada vez que caigas en la tentación de decir que "no sabes lo que te pasa", piensa que te estás dando la espalda a tí mismo.
 



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