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Imagen de corazon reflexionando sobre sus necesidades en la pareja.




ENCONTRAR A ALGUIEN QUE MEREZCA LA PENA.

Fecha: 16-7-2015
Categoría: Crecimiento personal

No somos libres en el proceso de enamorarnos. Influyen decisivamente unas circunstancias concretas, lo vivido en el seno de la familia de origen (Ver artículo: Vinculación emocional a la pareja. Parte I), y también nuestras perspectivas y engaños internos.


Cuando se le pregunta a alguien lo que busca en la pareja, las respuestas más frecuentes son: que sea inteligente, que me haga reír, que sea una persona comprensiva, que me quiera… ¿no es sorprendente?... Parecen cualidades que se le piden a los padres, como si nosotros, por nosotros mismos, no tuviéramos esas capacidades internas de ser adultos y no necesitar QUE NOS DEN LO QUE NOS FALTA. No he escuchado a absolutamente a nadie decir: QUIERO A ALGUIEN QUE SEA EXACTAMENTE COMO YO SOY.


Pongo un ejemplo para que se entienda mejor: si yo vivo en una casa cómoda, confortable, en la que me siento a gusto, para cambiarme de casa, al menos, tiene que ofrecerme de base, esas mismas cualidades, pero tampoco sería suficiente, tendría que tener algo más, porque no me voy a molestar para lo mismo. La casa tendría que ser o más grande, o tener más luz, tener algo más.


Si yo considero que soy esa casa, la pareja tiene que aportar algo que no necesito porque ya lo tengo, pero que haga que mi vida sea más confortable emocionalmente. Si mi casa es incómoda, entonces pediré el milagro de que alguien me venga como por arte de magia a sacarme de mi incomodidad emocional. Y ESO NO FUNCIONA NUNCA A LARGO PLAZO.


Así que lo que más nos predispone a “enamorarnos” es la perspectiva de que el otro nos va a hacer la vida mucho más cómoda de lo que es ahora. Pues antes, ¿no sería mejor que arreglaras las emociones que te descolocan para que no te engañes pensando en alguien de sangre azul (príncipe o princesa) acuda a tu socorro?. Porque en definitiva, estamos pidiendo que ¡alguien venga a socorrernos!, como en los cuentos que no leo nunca a mi hija del príncipe que por el mero hecho de besar a la princesa, se la lleva al huerto. Por cierto, al hilo de esto, quiero contar una anécdota graciosa. Como a veces me asalta la idea de que puedo ser un poco radical por no permitir que mi hija Ginebra beba de esa cultura incapacitante para la mujer (y para el hombre también), al menos, la llevé este invierno a ver la Cenicienta. A mitad de la película le entró tal cagalera, que la tuve que sacar del cine. Me dijo que no quería volver a entrar a ver la película, que le parecía una bobada. Su cuerpo ya se lo estaba diciendo, con la diarrea, que no lo aceptaba. Por cierto, la nena tenía 5 años.


Si no estás content@ contigo mism@, lo que vas a atraer es alguien que te satisfaga los primeros momentos. Pero luego, una vez colmada tu necesidad de seguridad afectiva, aparecerán los “defectos”: es mandón/a, desordenado/da, no se acuerda nunca de mi cumple, no le gusta lo que yo hago, etc…Eso, en el mejor de los casos. Luego aparecen las personas QUE DESPARECEN. Si sí, esas que te gustan, que parece ir bien, pero que luego se lo tienen que pensar, que no saben, que no se deciden al compromiso, o como lo quieras llamar. Y ahora, voy a contar un gran secreto: CUANDO ENCONTRAMOS A ALGUIEN QUE NO ESTÁ DISPONIBLE…..¡TACHÁN!....ES QUE NOSOTOROS TAMPOCO ESTAMOS DISPONIBLES. Esto quiere decir que por mucho que las hormonas nos hagan sentir que amamos incondicionalmente a esa persona, que nos gusta a rabiar (repito bien, esta función es culpa de LAS HORMONAS), nuestro inconsciente NO ESTÁ DISPONIBLE.


Funcionamos por resonancia de ondas magnéticas, las ondas morfogénicas o morfogenéticas de información descritas por el biólogo Ruppert Sheldrake
. Es decir, nuestro cerebro emite las ondas de nuestros pensamientos y de nuestro inconsciente (todos somos energía, somos campos magnéticos de información). Si nosotros estamos abiertos a algo, esas ondas alcanzan el inconsciente de alguien que está también disponible. Si no estamos disponibles, conectamos con lo no disponible. Así de sencillito. Lo que conectamos es algo que tiene el mismo “idioma”, el mismo “lenguaje”. Y eso en constelaciones familiares es algo que se ve inmediatamente. Cuantos clientes han llegado a la consulta preocupados por la falta de disponibilidad de sus parejas, y se han quedado estupefactos cuando se han dado cuenta de que en realidad, ellos mismos tampoco lo  estaban, y ni siquiera lo sospechaban. Así que ahí va el segundo punto interesante. Si no atraes a nadie disponible, tú tampoco lo estás.


Tercer punto a señalar en la fase de enamoramiento, el autoengaño, la ceguera, la falta de realismo. Cuando sientas en el cuerpo una señal: NO LA IGNORES. El cuerpo grita lo que la mente calla. Cuando algo nos hace sentir un nudo en la garganta, en el estómago, encoger el corazón, poner los pelos de punta, pero lo disculpamos, entonces es responsabilidad nuestra para con nosotros mismos no hacer caso de esa sensación física. Y solemos disculpar (en la fase de enamoramiento, repito). Solemos ser muy muy magnánimos en esta fase a la hora de entender que haya quedado con l@s coleg@s, que prefiera viajar sol@, que te diga que te llama y no lo hace, que veas que esa persona tiene un carácter complicado, evasivo, engañoso, neurótico, pasota, que prefiera cualquier otra cosa que a ti. DISFRAZAMOS A LA PAREJA DE LO QUE NOS GUSTARÍA QUE FUERA Y NO ES. Claro, ese disfraz, nos hace sufrir. Pero lo negamos rotundamente, nos lo negamos rotundamente, con emociones de falsa madurez. Luego nos quejamos de que esa persona "antes no era así". Eso es una mentira que no te crees ni tu. Siempre ha sido así, lo que pasa es que no te convenía verlo. Las personas no cambian ni con terapia. Lo que ha ocurrido es que ya no puedes tapar más las cosas como son. La solución no es separarte o poner a caldo a tu pareja, sino que te mires tu manera de engañarte para que no vuelvas a repetir patrón. ¿A que todos habéis oido a alguien decir: siempre atraigo a gilipollas, inmadur@s, etc...?. Pues eso.


Para resumir, buscamos pareja desde nuestra propia incomodidad emocional, desde nuestra necesidad, desde nuestra propia falta de disponibilidad, y desde luego, desde el autoengaño. A parte claro, de nuestros condicionantes familiares. Todo ello aderezado salvajemente por las hormonas de placer: adrenalina, serotonina, endorfinas, dopamina…que nos traen sensaciones vertiginosas de placer y emoción. Os recomiendo vivamente que os gustéis lo suficiente como para que deseéis tener a vuestro lado a alguien con vuestras características excepcionales. Esa es la mejor receta para triunfar. Esa es la receta que me ha funcionado a mí.



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Comentarios realizados a este artículo: 3


De: José Ramón Fecha: 13-01-2017

Qué afortunada eres, Marta. Has dado con la receta y hasta te ha funcionado. Cuántos quisiéramos dar con la nuestra. Después de leer tu artículo no puedo evitar recordar esas novelas del Naturalismo del siglo XIX, en el que los personajes se veían avocados a un mundo de sufrimiento del que, para su mayor angustia, era imposible escapar. En todo el artículo se respira ese halo fatídico de inexorable cumplimiento. No hay una sola frase que invite a la esperanza; que sugiera tan siquiera que se puede salir de esa "ratonera" de cuatro lados: autoengaño, hormonas, pasado familiar y necesidades. A menos, desde luego, que se acierte a encontrar la receta; algo que el texto sugiere como casi milagroso. Qué horror, Marta!

De: Cristi Fecha: 04-04-2016

Brutal, sin palabras. Tremendo para una mente que busca respuestas. Gracias por abrirnos un poco más los ojos.

De: Ana Fecha: 05-12-2015

Hola!!gracias por el articulo me ha servido mucho, y cuando nos enamoramos de alguien que tiene pareja y que soy no correspindida también puede ser falta de disponibilidad de uno mismo? O como podría estar relacinado o que implicaciones inconscientes pueden estar en este tema.gracias.