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Una pareja de espaldas cogida de la mano, viendo un atardecer,mirando con esperanza al futuro.




BÚSQUEDA DE PAREJA. VINCULACIÓN EMOCIONAL EN LA PAREJA. 1ª PARTE.

Fecha: 22-2-2013
Categoría: Crecimiento personal

La búsqueda de pareja, o vinculación afectiva con la pareja, o la manera de establecer lazos emocionales con la pareja, se aprende siempre en el sistema familiar, en la familia donde nacemos (sistema de origen), principalmente, a través de nuestra madre. Desde que nacemos, nuestra relación con la madre (totalmente simbiótica hasta los 3 años), lo que percibimos de ella, la manera de sentirla, lo que recibimos de su manera de relacionarse con sus emociones, es lo que vamos incorporando como aprendizaje consciente e inconsciente, a nuestra manera futura de comportarnos. Podemos sentir si nuestra madre es miedosa, desconfiada, afectiva, intrépida, independiente, agresiva, poco comunicativa, triste, y las situaciones que le provocan todas esas emociones. También se nos impregna su manera de relacionarse con nuestro padre biológico. En la mente del niño, todo eso se va grabando como un programa informático en el cerebro y aunque nos parezca inverosímil, reproducimos esa misma manera de ser.

Muchos de nosotros pensamos: “yo no soy como mi madre, yo no me quiero parecer a mi madre, yo hago exactamente lo contrario a mi madre”. Eso no es así, y tanto la psiquiatría como la psicología lo han demostrado ampliamente. Nos da la sensación de que no tenemos las mismas manías que nuestros progenitores, manías que odiamos a muerte, pero las reproducimos exactamente igual en otro formato. Con la pareja, ya lo explica Sigmund Freud: buscamos mujeres como nuestra madre, y elegimos hombres como nuestros padres. ¿Esto qué quiere decir? Que aprendemos en nuestros hogares el modelo de hombre, y el modelo de mujer en nuestros padres. Este es el prototipo de persona que nos atrae. La relación que ellos tengan entre sí, su manera de comunicarse, es la que sin darnos cuenta, nos condiciona a la hora de elegir pareja. Conscientemente, tal vez busquemos algo igual, o totalmente diferente de lo de casa. Pero no nos equivoquemos: lo semejante es lo que nos atrae, no la diferencia. Por fidelidad a nuestro sistema familiar, por querer seguir perteneciendo de forma inconsciente a nuestro grupo, buscaremos personas con las que relacionarnos de la misma manera en que se relacionaban nuestros mayores. Nuestras parejas tendrán mucho en común con nuestro padre o nuestra madre, en lo bueno o en lo menos bueno, y nosotros buscaremos personas con las que discutir, si nuestros padres discutían, hombres/mujeres no disponibles, si nuestro padre/madre era infiel al otro; hombres/mujeres dominadores, si alguno de nuestros progenitores era más sumiso. Buscaremos parejas protectoras, controladoras, con éxito profesional, intelectuales, extrovertidas, introvertidas.... Podría citar una lista infinita de ejemplos.

El mensaje que quiero transmitir aquí es que en las relaciones de pareja, existen muchos reproches mutuos que la debilitan. Para fortalecer los vínculos afectivos con el otro, es muy importante ser conscientes de lo vivido en nuestros hogares, de profundizar con honestidad en el conocimiento de nosotros mismos para darnos cuenta de que estamos reproduciendo patrones que incluso no nos gustan nada. La pareja es un espejo para crecer, para ponerse en cuestión (no sentirse una víctima o una persona maltratada por el otro), y sobre todo, LA HEMOS ELEGIDO LIBREMENTE, por nuestra propia voluntad, obedeciendo a los intereses que teníamos en ese momento (necesidad de amor, comprensión, protección, autoestima, necesidades económicas, proyecciones de futuro). Y más importante aún: si tenemos hijos, es fundamental hacernos responsables de la elección del padre de nuestras criaturas, y no vituperarlo, desprestigiarlo, hablar mal de él, o sin hablar, pensar que él es el causante de lo que sea, porque a medio y largo plazo, eso va a tener una consecuencia inevitable desestabilizadora sobre los hijos (ver próximo artículo). La responsabilidad de éxito o de fracaso de una pareja, es AL 50%, ni más, ni menos. Intentar volcar al otro más responsabilidad es una actitud infantil e irresponsable, es no querer mirar nuestra sombra, y esta actitud debilitará a nuestros niños, que aprenderán a hacer lo mismo con sus parejas. Por ello, repito, es absolutamente necesaria la búsqueda e introspección personal para tener una mejor vinculación tanto con nosotros mismos, como con los demás, y proteger a nuestros hijos de nuestros errores.



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Comentarios realizados a este artículo: 2


De: Cristian Meza Fecha: 26-02-2013

pitia siempre tan correcta version de los hechos te felicito de corazon te dejo un abraso!!!

De: Lorena Fecha: 23-02-2013

Muy Interesante!!!! Ya había escuchado eso,pero no con tanta profundidad!!! Gracias!!!