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Niña jugando con el mar y sus emociones.




ADOPCION Y CONSTELACIONES FAMILIARES.

Fecha: 1-8-2015
Categoría: Constelaciones Sistémicas

Muchas parejas, en su imposibilidad de tener un hijo propio, recurren a la adopción. Muchas otras, incluso teniendo hijos propios, también recurren a esta vía.


Sin embargo, aunque la intención de dar felicidad a un niño, y de dársela a sí mismos, es clara y firme (no olvidemos que los procesos de adopción son largos, caros y trabados de dificultades), ese objetivo no se logra porque los padres adoptivos desconocen las dinámicas inconscientes que rodean esta situación.


Lo primero que hay que tener en cuenta es que los niños que son dados en adopción son niños enfadados, con un movimiento interrumpido (de los padres biológicos) muy desgarrador. Tienen el enfado y la tristeza, en el inconsciente, de no haber sido lo suficientemente buenos o válidos para sus padres como para que éstos se quedaran con ellos, y este sentimiento de abandono y de dolor les va a acompañar siempre, por mucho que los padres de adopción les quieran con toda su alma. Como este sentimiento está en el inconsciente, lo exteriorizarán con conductas no muy comprensibles: rabietas, llantos, enfados sin razón, tristeza, melancolía, fracaso escolar, fracaso sentimental… Incluso pueden desarrollar enfermedades físicas o sicológicas.


Por otro lado, son niños que sin saber porque, pueden tener un gran vacío existencial ya que todo ser humano necesita tener una identificación, una referencia de padre y madre, y ésta, al no existir biológicamente, hace que el niño se sienta como “suspendido en el aire” y le falte fuerza por ejemplo para acabar sus estudios, o finalizar con éxito cualquier objetivo. Todo niño adoptado tiene derecho a conocer su origen y la proveniencia de sus padres biológicos. Esto le reforzará como ser humano y le ayudará a comprender su personalidad y a solventar su sentimiento de abandono. Tener contacto con las raíces, saber que uno “pertenece” a un clan, nos da impulso vital. La única manera en la que se puede proteger a estos niños es creando una legislación en la que se les dé acceso a su origen y a un posible contacto con los padres biológicos. Si los padres adoptantes tienen miedo de dar esta información al adoptado por miedo a su propio abandono, a que el hijo prefiera a los padres biológicos a ellos (miedo lógico, porque “la sangre tira”), entonces están actuando en contra de su hijo, ya que como padres adoptantes siempre tendrán que mirar con sumo amor y respeto a los padres biológicos. Los padres biológicos dieron la vida, y el papel de los padres de adopción por tanto es la de cuidar y prolongar esa vida, no de APROPIARSE DE ELLA. A la larga, ocultando información solo conseguirán que estos hijos se pongan en contra de ellos.


En la adolescencia, estos sentimientos de abandono y vació existencial se hacen especialmente agudos, con lo cual esta edad, que de por sí ya es difícil para un NO adoptado por la búsqueda de su propia personalidad y la ruptura con los padres, se puede volver aún más conflictiva para las familias adoptantes.


Esto en cuanto a los niños adoptados. Para la pareja también se producen importantes cambios SIN QUE ELLOS MISMOS ENTIENDAN LO QUE LES PASA
. Como ya he descrito ampliamente en la trilogía: “Vinculación emocional a la pareja, I,II y III parte”, cuando llega un niño, se produce una crisis de pareja. Hay que ampliar el espacio de la pareja para dar cabida a otro miembro, y además hay que respetar el orden de prevalencia (primero la pareja, luego el hijo), lo que no suele ocurrir: se suele anteponer el amor del hijo al de la pareja, lo que debilita la relación y debilita al niño. Pues bien, en una pareja adoptante, no solo entran en juego una tercera energía, la del adoptado, SINÓ QUE TAMBIÉN ENTRA EN JUEGO LA ENERGÍA DE LOS PADRES BIOLÓGICOS. Es decir, que si una pareja adopta a un niño, no son tres, SINO CINCO, los que están conviviendo. Cuando recibimos a un niño, con él entra toda la energía e información del sistema familiar tanto del padre, como de la madre, biológicos: los conflictos, los traumas de estos sistemas, todo lo sucedido en los sistemas biológicos, se adoptan también. Esto implica de alguna manera que la armonía se desestabiliza sin razón aparente. Y además, en innumerables casos se produce un fenómeno completamente desapercibido para la pareja: que los padres adoptantes, cada uno se IDENTIFIQUE con alguno de los padres biológicos (una identificación es cuando yo adopto los sentimientos de alguien al que puedo conocer o no, sin ni siquiera saber que los tengo). Así pues, si la concepción del adoptado se ha dado por una violación, o si el niño se ha entregado en contra de alguno de los padres), uno de los padres adoptantes se identificará con el que más haya sufrido. Así, se puede dar el caso de que la madre adoptante se pueda sentir identificada con la biológica y empiece a sentir rechazo emocional y sexual hacia su pareja, sin motivo aparente; o piense que el niño es solo suyo, y excluyan al padre poco a poco de su amor. La ruptura de la pareja se puede dar en un proceso adopción.


Si estás involucrado en un proceso de adopción, lo primero que te recomiendo es que aceptes en tu corazón, tanto a la criatura que vas a recibir como un regalo, como A SUS PADRES BIOLÓCOS. A éstos les va a tener que respetar y agradecer toda tu vida el regalo que te hacen de cederte a su hijo. Incluyéndoles en tu corazón, el niño se sentirá más seguro. En segundo lugar, procura recabar toda la información posible de los padres para que tu futuro hijo pueda ir a buscarlos cuando lo necesite. Esto no implica que el niño se aleje de ti, al contrario. Probablemente haya sitio para todos en su amor, y fortaleciendo ese vínculo con sus padres biológicos, refuerces aún más el vínculo que tengas con él, y te lo agradecerá toda su vida. Con este acto, también evitarás sus sentimientos de abandono, de tristeza, de soledad inconscientes (o conscientes), y le fortalecerás para que mire la vida con optimismo y agradecimiento. Por último, te recomiendo que si la adopción la haces con tu pareja, que las ganas no sean más fuertes de uno que de otro, porque entonces la pareja va a sufrir seguro, muchísimos desajustes, incluso ruptura. Lo más sano es que ambos, con ayuda profesional si es preciso, tengáis la misma fuerza en este proyecto, que no lo hagáis por hacer feliz o compensar al otro, o incluso por salvar vuestra pareja (así no se salvará seguro), o salvaros vosotros mismos de vuestro propio vacío existencial, porque entones a la criatura le estáis trasladando la carga de haceros felices. La adopción es una decisión que implica una gran responsabilidad y un gran trabajo personal, y también implica el destino de otra persona que también trae una gran carga emocional impresionante. Personalmente, os recomendaría vivamente que trabajarais este tema con la técnica de las constelaciones familiares para que el resultado sea el deseado.
 



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