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Ser humano emitiendo ondas electromagneticas en funcion de sus emociones.




CAMPOS ELECTROMAGNETICOS, PENSAMIENTOS Y EMOCIONES.

Fecha: 22-7-2015
Categoría: Crecimiento personal

Pensar en positivo, somos lo que pensamos, el aquí y el ahora, son expresiones que se utilizan constantemente en el crecimiento personal, para conseguir el objetivo deseado. Realmente, yo captaba estas frases, pero me faltaba un punto de algo que no conseguía alcanzar mentalmente para entender el mensaje completo e interiorizarlo sin dudas. Hasta que llegaron las explicaciones científicas y la física cuántica. Voy a intentar explicar aquí de forma sencilla este proceso.


Ruppert Sheldrake, biólogo, ha descrito con suma claridad que existen unos campos de información, las ondas morfogénicas (o morfogenéticas), que permiten una comunicación entre seres vivos aparentemente inexplicable: por ejemplo, que un perro que vive a kilómetros de su amo, sepa, huela, perciba perfectamente cuando su amo va a volver de viaje. O animales que predicen la muerte de personas. O bandadas de pájaros que saben cuándo cambiar súbitamente de dirección. Fenómenos llamativos para el ser humano. Las personas emitimos esas ondas por medio de nuestro cerebro, y son las que nos hacen interrelacionarnos con las otras. Esas ondas contienen toda nuestra información inconsciente, con nuestras experiencias y vivencias tanto de nuestro sistema familiar, como las propias, y buscamos personas con ondas que contengan un campo de información similar al nuestro. Porque estas ondas se relacionan con ondas del mismo campo, no con ondas diferentes. Vosotros mismos lo podéis comprobar con facilidad: seguro que tenéis una pareja que en su sistema familiar existen experiencias similares al vuestro: por ejemplo, que tenga la misma profesión que vuestro padre o madre; o que esté huérfano de alguno de los padres, como tu; que existan las mismas enfermedades en su sistema que en el tuyo, o que hayan sucedido episodios parecidos en ambas familias. Siempre es así. Esto puede ocurrir con tu mejor amiga, con gente con la que te relacionas. Porque tenemos relaciones con gente que tiene en su vida información similar a la nuestra. Y de ahí QUE NOS ATRAIGA LO SIMILAR, NUNCA LA DIFERENCIA. No nos engañemos. Si nos atrae algo muy diferente, LO ES SOLO EN APARIENCIA. Porque además, el ser humano es particularmente reticente a admitir la diferencia, a cambiar de pensamiento. Eso ya lo decía Thomas Edison.


La física cuántica describe este proceso de la misma forma: los átomos de las células de nuestro cerebro tienen una frecuencia vibratoria, con una energía particular que emite pulsos eléctricos. La naturaleza funciona de igual manera. Cuando interactuamos con otros, nuestros átomos están captando pulsos eléctricos de otras personas de igual frecuencia. Cuando decimos que “estamos en la misma onda”, o “está fuera de onda”, nos estamos refiriendo precisamente a esto.


Cambiar los impulsos eléctricos de nuestro cerebro requiere cambiar nuestro sistema emocional, no mental. Pero no solo de nuestro cerebro; el corazón es el otro cerebro mucho más potente que el anterior. Los prestigiosos científicos Glen Rein y Rolling McCraty del Institut of HeartMath, han demostrado que el campo electromagnético del corazón es infinitamente más potente que el del cerebro y se expande de 1,5 hasta 2,4 metros del cuerpo humano. Estos dos científicos han demostrado igualmente que el control ordenado de las emociones puede llegar a modificar el ADN (“Structural Changes in Water and DNA Associated with New Physiologically Measurable States”, Journal of Scientific Exploration, Vol.8, nº3, 1994).


Cambiar nuestra vida pasa por ordenar nuestras emociones descolocadas, para emitir frecuencias diferentes que nos conecten con experiencias y personas diferentes. Este es un proceso que dura toda la vida, y que requiere mucha disciplina emocional. Eso no implica ni que sea duro, ni que sea imposible. Al contrario, es un camino muy gratificante, porque los resultados se perciben inmediatamente. Solo necesitamos una intención real de cambiar. Cuando lo intentamos, y nos desanimamos, la intención no es real, es solo mental. Así que cuidado con el autoengaño. Ya lo dice el sabio refranero español: “quien la sigue, la consigue”. Ya sabemos porque. Los chamanes lo dicen de otra manera “ten cuidado con lo que pides, no sea que El Gran Espíritu te lo conceda”.

 



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